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Category Archives: Micorriza

Orquídeas y redes

Desde que existe la vida en nuestro planeta las asociaciones de cooperación entre organismos de diferentes especies ha sido la verdadera tónica general. Hasta el punto que por ejemplo nuestras células contienen mitocondrias o las células vegetales tienen cloroplastos porque un día una célula eucariota los fagocitó como bacterias y descubrió que era más beneficioso mantenerlas vivas en su interior que digerirlas, por eso, tanto mitocondrias como cloroplastos contienen su propio ADN y se multiplican dentro de la célula de forma autónoma -aún mantienen ciertas características de su condición de bacterias libres- esto es la teoría endosimbiótica.

En la conquista de la tierra esta cooperación fue fundamental para aquellos atrevidos primeros colonizadores, pues el medio terrestre era hostil e inestable. La asociación entre dos valientes colonos continentales, hongos y plantas, es tan antigua como su propia existencia, tan antigua que miles de especies tanto de un reino como del otro dependen de sus asociaciones mutuas, algunas tremendamente especializadas para poder completar su ciclo vital, el uno sin el otro no podría vivir. Por ejemplo, los líquenes forman un ente ‘completo’, lo que parece ser un individuo, pero lo forman tres familias alejadas entre si, hongo-alga-levadura o nosotros los humanos, tenemos más individuos entre bacterias y hongos en nuestro cuerpo que número de células humanas y muchos de estos seres si faltan o son alterados nos provocan enfermedades e incluso la muerte.

Todas las orquídeas del planeta mantienen una relación con una o varias especies de hongos. En la simbiosis mas clásica, el hongo proporciona nutrientes esenciales a los que las propias raíces de la orquídea no llegan y la orquídea le devuelve al hongo productos carbonatados procesados, como azúcares. Para saber más puedes leer mi anterior

Rhizanthella gardneri. Fuente: orchidspecies.com

Rhizanthella gardneri. Fuente: orchidspecies.com

post “Pon un hongo en tu vida. La mayoría de orquídeas cuando les conviene (facultativas), establecen esta simbiosis según el ciclo de vida o las condiciones ambientales en las que se encuentren. Otras lo hacen de forma permanente; unas pocas de forma tan permanente que su co-evolución las ha llevado a ir perdiendo gradualmente sus pigmentos fotosintéticos principales (clorofilas, xantofilas -la mayoría conservan carotenoides-) porque obtienen productos ya elaborados desde el hongo y no necesitan generarlos con procesos fotosintéticos. De este grupo en algunos casos también han eliminado sus órganos fotosintéticos principales como las hojas (áfilas), incluso tallos y en casos extremos hasta el pedúnculo floral, manteniendo sólo sus raíces y rizomas llegando a tener floraciones únicamente subterráneas (hipogeas) como las australianas del género Rhizanthella.

Hace algunas semanas se dio bastante publicidad en medios de comunicación generalistas en español al descubrimiento de una orquídea en japón que “no hace la fotosíntesis” y las redes sociales se hicieron bastante eco con la noticia. La noticia de este descubrimiento y la descripción de una orquídea nueva siempre es positiva para botánicos o aficionados y, también es positiva su difusión en los medios donde hay mucha falta en cuanto a divulgación científica. La orquídea de la que hablaban los periódicos es Gastrodia kuroshimensis. Aunque es una planta muy interesante no debería ser un caso extraño si estos mismos medios dieran más valor a lo que tenemos en nuestro entorno. Esto me dio la idea y motivación para escribir acerca de algunas orquídeas que crecen en la Península Ibérica y que comparten las mismas o parecidas características que esta planta que vive a miles de kilómetros.

La característica principal es la micoheterotrofia, esto significa que la planta mantiene una simbiosis no mutualista con hongos, es decir obtiene nutrientes del hongo pero éste no recibe nada a cambio y éste a su vez por otro lado mantiene simbiosis mutualista con otras plantas verdes. Las moléculas carbonatadas que el hongo ha obtenido de la planta verde serán en parte absorbidas del hongo por la orquídea que no necesitará producirlas por sí misma porque lo ha hecho la planta verde por ella. No es parasitismo porque no hay perjuicio energético ni para el hongo ni para la planta verde. Podéis imaginar la enorme red de comunicaciones y transporte que existe bajo nuestros pies gracias a los micelios de los hongos y sus maravillosas relaciones con las plantas.

Algunos casos que se pueden encontrar en la Península Ibérica:

Corallorhiza trifida. Fuente: orquideasibericas.info

Corallorhiza trifida. Fuente: orquideasibericas.info

Corallorhiza trifida – No tiene raíces, se vale de un rizoma con aspecto de coral adaptado para ofrecer mayor superficie de infección para el hongo. Se desarrolla en bosques con Betulaceas (Abedules y Alisos), Salix repens (Sauce rastrero) y algunas coníferas (Pinus). Los análisis moleculares sobre muestras de su rizoma demuestran que sus asociaciones se producen principalmente con los grupos de hongos Thelephora y Tomentella. Se ha demostrado que esta planta obtiene parte de su carbono de forma autótrofa mediante fotosíntesis, aunque en menor medida que otras orquídeas mantiene clorofila en sus células, es por ello que se sospecha que pudiera llegar a ser micoheterótrofa facultativa y no obligada, es decir, que no siempre depende de hongos para vivir.

Epipogium aphyllum – Su nombre popular es la orquídea fantasma. Vive principalmente en hayedos. Su distribución es principalmente en Pirineo y posiblemente en Sistema ibérico y otras montañas de la mitad norte, pero su comportamiento hipogeo y su floración errática hace complicada su localización. Principalmente micorriza de forma micoheterotrófa con género Inocybe, aunque hay evidencias de micorrizas con los géneros Hebeloma, Xerocomus, Lactarius y grupo Thelephora. Es una orquídea con una alta tasa de propagación asexual mediante microbulbos subterráneos que cuando maduran terminan separados de la raíz principal. Se sabe que estos bulbos no se asocian inicialmente con hongos y solo lo hacen cuando comienzan su vida como individuo independiente, por lo tanto parece que tienen una fase no mico-dependiente facultativa.

Limodorum abortivum. Foto: Alberto Martínez

Limodorum abortivum. Foto: Alberto Martínez

Limodorum abortivum/trabutianum – Pinares, bosques de suelos principalmente básicos, mediterráneos. Micorriza entre otros con un género tan setero como Russula, es de esperar que en lugares donde Limodorum florece en primavera haya buena población de algunas especies de Russula en otoño. Como se ha ido demostrando en otras orquídeas que antes se las creía mico-dependientes obligadas o incluso heterótrofas ahora se sabe que al eliminar mediante fungicida el hongo [Bellino Alexandro et al.], la planta genera mayor número de pigmentos fotosintéticos para compensar las pérdidas de carbono resultado de la reducción de colaboración con el hongo. Por lo tanto, también debemos pensar que mantiene una micoheterotrofia facultativa.

Goodyera repens – Lugares con suelos pobres, musgueras y turberas. Es una excepción dentro de las orquídeas verdes -con hojas y clorofila, por llamarlas de alguna forma- Aunque es una planta con hojas y pigmentos fotosintéticos en cantidades normales, se sabe que debido a los suelos pobres donde habita (compartiendo espacio con algunas plantas insectívoras) establece no solo micorrizas comunes sino también micoheterotrofia con algunos hongos. Tiene cierta especialización en sus relaciones micorrizógenas, aunque en general se encuentra con Rhizoctonia y otros Ceratobasidios, el hongo más usual encontrado es Ceratorhiza goodyerae-repentis tan especialista que lleva el nombre de esta orquídea en su especie.

Listera ovata / cordata – Bosques de caducifolios y coníferas, a veces en prados, siempre en suelos húmedos. Es un caso parecido a Goodyera, planta verde pero que establece facultativamente relaciones no solo micorrizogénicas clásicas sino también micoheterotroficas. No tengo información de los géneros de hongos con los establece estas relaciones.

Neottia nidus-avis – No tiene raíces reales, un gran rizoma hace sus funciones que como su nombre indica tie

Neottia nidus-avis. Fuente: binran.ru

Neottia nidus-avis. Fuente: binran.ru

ne una forma característica que recuerda al nido de un ave. Hayedos, encinares frescos, quejigares, pinares, abetales con suelos muy ricos en materia orgánica y humedad. Aunque tiene relaciones con varios géneros de hongos, como Rizhoctonia, el basidiomiceto más importante con el que mantiene una micoheterotrofia es el género Sebacina. Como curiosidad se han caracterizado molecularmente hifas del ascomiceto Tichoderma en su rizoma, este hongo es utilizado en agricultura ecológica como fungicida natural porque limpia el suelo de otros hongos patógenos para las plantas, entre los que elimina esta un conocido colaborador de orquídeas, Rizhoctonia.

Como curiosidad añado otros hongos basidio/ascomicetos que se se sabe que mantienen  micorrizas con orquídeas como de los géneros Tuberaceae (Trufas), Cortinarius, Kererahiza, Epulorhiza o Musiliopsis, entre otros. En cuanto a Hongos no basidio/ascomicetos: Rhizoctonia y teleomorfos de los géneros Ceratobasidium, Tulasnella, Thanatephorus o Sebacina. Muchos de ellos son patógenos para la mayoría de las plantas, como Ceratobasidium cereale que provoca grandes pérdidas en los cultivos, especialmente de arroz. Probablemente a medida que se vayan realizando más estudios y análisis moleculares iremos conociendo mucho más acerca de estas apasionantes relaciones y deberemos corregir muchas de las hipótesis que manejamos actualmente.

Revista Orchidarium: sexto número

Por fin, tras algunos meses esperando vuelve a salir a la luz la publicación Orchidarium con su sexto número en el que el formato y el diseño cambian, aunque prácticamente nada en su contenido.

Portada Número 6 Orchidarium

Es muy destacable, sobre todo para aclarar ciertas confusiones, la segunda entrega del articulo Cuando los colores son nombres por Jan Pahl Paparoni, en el que se aclaran los significados cromáticos de los nombres de especies y variedades.

Unas páginas interesantes sobre la faceta micoheterótrofa o hemiparásita de algunas orquídeas, esta vez del género asiático Gastrodia que se asocia con el género de hongo parásito tan famoso Armillaria, ese que forma grandes y bonitos racimos de setas. De estas relaciones tan complejas con los hongos hemos hablado en varias ocasiones en este blog, sobre todo de nuestros géneros ibéricos Limodorum, Corallorhiza o la famosa Neottia nidusavis, aquí y aquí

No podía faltar la buena nota de humor de Antonio Franco en su tercera entrega de El novato que nos tocó. Y algunas novedades mas, sin olvidar las obligadas fichas de cultivo y el precioso Florilegium.

De un servidor, ya no participo en la edición de esta publicación y en esta ocasión no he participado tampoco con ningún articulo, quizás en futuras entregas vuelva con alguna Orquimaniacada.

Como siempre, esta revista es para divulgación, podéis copiarla, compartirla, enviarla, imprimirla y colgarla de vuestra camisa si os apetece. Espero que la disfrutéis. Descargar el Número 6 de Orchidarium.

Una orquídea en el Gintonic

La princesa Tzacopontziza, la estrella de la mañana, andaba soñadora entre las luces tamizadas de las hojas de los árboles, estaba locamente enamorada de el príncipe Zkatan-Oxga, el joven venado, que la observaba detrás de un árbol. Ella suspiró y en ese momento ZkatanOxga se mostró delante, ella ante tal sorpresa cayó en sus brazos y se dejó besar. Un guarda que vió la escena, corrió a contar el pecado a los sumos sacerdotes de Tonoacayohua, diosa de las cosechas, que de inmediato salieron con el resto de la guardia a buscarlos. Ellos huyeron, huyeron, durante horas, pero el agotamiento y la sed finalmente facilitaron la tarea a la guardia. Cuando fueron capturados, los sacerdotes mandaron decapitar a ambos por amarse sin haber pasado por los ritos, pero su amor era tan fuerte, que al morir, el joven Zkatan se convirtió en un robusto árbol y la bella Tzacopontziza se transformó en una liana trepadora que abrazó suavemente al tronco del robusto Zkatan y que adornó de preciosas orquídeas. Así cuenta la leyenda el origen de la vainilla, una orquídea trepadora que crece abrazada a los árboles y que no florece hasta que no supera los diez o doce metros de tallo.

Las orquídeas, en general, no forman parte del repertorio culinario de los humanos, salvo los bulbos de algunas terrestres para hacer el Salep turco y la Vainilla, uno de los condimentos más usados y valorados en todo el mundo. De la vainilla no se consume ni la raíz, ni las hojas, ni el tallo, ni la flor, se consume, tras un laborioso proceso, la cápsula que la planta genera con miles de semillas en su interior tras la polinización de la flor, es el fruto de la Vainilla, con forma de vaina y que le da su nombre actual.

Los ancestros de los Mayas ya usaban tlilxochitl (vainilla), pero fueron estos los que desarrollaron bien su proceso y uso, sobre todo para el xocoatl, una bebida de polvo de la semilla del cacao condimentada con vainilla que bebían nobles y guerreros, denominación de la que proviene la palabra ‘chocolate’. Aunque no eran ellos los que la cultivaban ya que su región no reunía las condiciones adecuadas, se la compraban a los totonacas que posteriormente ayudarían al conquistador Hernán Cortés a derrotar al imperio mexica.

Flor de Vainilla

Flor de la vainilla

La especie principal en el cultivo de esta subfamilia de orquídeas para su explotación agrícola es la Vanilla planifolia de la que se conocen hoy en día numerosas variedades fruto de la selección genética de planta con distintos fines (Bourbon, Tahitiense, Veracruz), siendo Madagascar, Indonesia y China las principales potencias en producción y Mexico en America, aunque se cultiva en otros países.

Existen más de un centenar de especies pertenecientes al género Vanilla descrito por Plumier en 1.703 en Nova Plantarum Americanarum Genera, distribuído actualmente entre África, América y Asia (India Filipinas, Tahiti, Java). Una gran conocida es Vanilla pompona también cultivada en menor medida, es de las más grandes del género con gruesos tallos y grandes hojas, otra usual es la malgache Vanilla humblotii con espectaculares flores. La subfamilia Vainilloidae es extensa, no todas epífitas o trepadoras, comprende algunos géneros de hábitos terrestres, por ejemplo es destacable el género Pseudovanilla donde hay plantas micoheterótrofas sin clorofila dependientes de la micorriza con un hongo que es a su vez saprófito de materia orgánica en el suelo.

El género Vanilla, comprende a especies, todas de hábito trepador que pueden alcanzar más de 30 metros de tallo, con raíces adventicias (zarcillos rizoides) de fijación con función fotosintética y de absorción, las hojas son opuestas alternas oblongo lanceoladas generalmente cerosas de aspecto craso. Flores en racimos de poca duración, trímeras zigomorfas bilaterales, de color crema o amarillo claro de aromas dulces, con el labelo tubular, generalmente con nectarios sin espolón y con fenómeno de fotonastia, es decir se abren en respuesta a la luz del día y se cierran por la noche. Una vez fecundadas el ovario, tricarpelar, se transforma en una cápsula en forma de vaina verde que puede alcanzar entre 12 y 30 cm de longitud con miles de semillas en su interior, esta cápsula tarda entre 6 y 8 meses en madurar en la planta tornando un tono amarillento desde el ápice hacia el pedúnculo. Prefieren suelos con bajo contenido en sílice ricos en magnesio y hierro con buen aporte de materia orgánica, las grandes cultivos Mexicanos suelen encontrarse sobre suelos lateríticos de origen volcánico ultramáfico, aunque su principal preferencia simplemente es que el suelo sea poroso, bien drenado y ventilado. Prefieren un clima netamente tropical sin estación seca con más de 1500 mm de precipitación y temperaturas medias anuales de 22°C.

El cultivo se realiza en zonas forestales ya que requiere troncos de árboles por los que trepar, no tiene especial preferencia por la especie de árbol aunque se desarrolla mejor en troncos anchos que le

Capsulas verdes de Vainilla

Capsulas verdes de Vainilla

proporcionen sombra, no parasita al árbol, creencia bastante extendida, solo lo usa de sostén, por tanto el árbol puede estar muerto o puede usarse un tutor artificial para su cultivo. La propagación para su explotación se realiza mediante esquejes, llamados en México, bejucos, con unas 10 yemas de longitud y con un grosor del tallo de 1 cm, aunque para reproducción doméstica donde se las puede atender individualmente bastaría con un par de yemas. Estos esquejes provienen de cultivares agrícolas seleccionados de décadas de cultivo, nunca son extraídos de vainillas salvajes, la propia poda y mantenimiento del cultivo es autosuficiente en este sentido. Se coloca el esqueje sin retirar sus hojas sobre la tierra, tumbado sin enterrar y se cubre una parte con hojas secas y materia orgánica que debe mantenerse siempre húmeda. No suelen tardar más de un mes en enraizar y un mes más en empezar a sacar nuevas yemas. Una vez que la planta está bien asentada y si se dan las condiciones puede llegar a crecer más de 10 cm al día, aunque esto en un cultivo doméstico o de invernadero es difícil de conseguir.

En condiciones de cultivo en sus países de producción la floración suele darse a los tres años de su plantación, en cultivo doméstico o de invernadero es algo más difícil, teniendo en cuenta además que necesita al menos 10 metros de tallo para ello.

La polinización natural la realizan pequeños himenópteros pero con escasa tasa de éxito, para producir vainilla se realiza manualmente forzando la autopolinización. Aunque la flor está diseñada para evitar la autogamia, es decir que se fecunde con su propio polen, con la ayuda de un estilete separando el labelo se presiona sobre el rostelo y con la ayuda de los dedos con una leve presión los polinios se inclinarán hacia atrás quedando adheridos al estigma de la flor. Aquí es donde comienza el largo y laborioso proceso hasta conseguir la vainilla seca, aromática y saborizante que todos conocemos en nuestros alimentos. Tras ocho meses en la planta cuando la vaina comienza a amarillear es el momento de su recolección, aproximadamente cada planta producirá un 1 kg de producto final. Con el fin de deshidratar las vainas lo máximo posible sin perder las esencias y aromas tan valiosos se deben someter a un secado gradual natural con cambios de temperatura e insolación, proceso cada vez menos artesanal, aunque contaré aquí la forma tradicional.

Proceso vainillero:

Pesada – Se pasan por la báscula los sacos y es clasificada según el sonido que produce la cápsula al golpear con el suelo. Para una buena vainilla madura debe ser parecido al de un cacahuete seco.

Despezonada – En el proceso se retiran a las vainas una a una de forma manual el resto de la flor que quedó seco, al que se denomina pezón, se aprovecha para eliminar las cápsulas que se encuentran abiertas o rajadas.

Encajonado – Se introducen cerca de 1000 vainas en sacos envueltos en mantas de arpillera y se colocan en cajones.

Encajonado de vainilla

Encajonado de vainilla

Hornado – Estos cajones se introducen en lo que llaman caloríficos u hornos de baja temperatura donde la vainilla se mantiene 24 horas a una temperatura de 40 a 80°C y otras 24 horas más 60 a 65°C. Estas 48 horas un operario vela por mantener estas temperaturas.

Segundo encajonado – Tras pasar por el horno las vainas se sacan de los petates y se colocan bien estiradas ocupando todo el espacio en grandes cajones sin dejarla enfriar, la base de los cajones está agujereada y se cubren con una manta para que suden durante 48 horas, este agua es desalojada por los agujeros de la base. Aquí ya tienen un color oscuro café. 

Soleado – Se extiende en el suelo tela de rafia o de saco y encima se extienden ordenadamente las vainillas. Después de unas horas al sol se recogen y se vuelven a colocar en los cajones anteriores para que vuelvan “sudar”, al día siguiente si hace sol, se volverán es extender al sol, sino, se dejarán aquí hasta que vuelva a salir el sol, si se alargan mucho los días nublados se extienden en techados abiertos donde no caiga la lluvia. Este proceso manual de alternado de sol y sudores determinan la calidad de la vainilla. Con un mínimo de 15 veces es de calidad superior, cuando se pasa de 30 veces se clasifica como ordinaria.

Selección de grosor – O “dar grueso” expresión usada en el gremio. Se clasifican en delgadas o gruesas y una vez terminada la clasificación se volverán a asolear otros 4 o 5 ciclos.

Selección de calidad – Se clasifica en ordinaria, mediana, buena, superior y extra, aunque estas calificaciones dependen del país productor, en otras clasificaciones se usan los “grados” numéricos. Esto requiere de años de experiencia vainillera ya que se determina mediante aroma, color, textura, etc.

Cuarentenas – Durante los primeros cuarenta días se mantienen reposando en cajones, tapadas con mantas y se observa a diario para controlar que no haya ataques por hongos u otras alteraciones o insectos. Si se se observan hongos, se limpian una a una con alcohol y  generalmente se someten a otro ciclo de sol. Posteriormente se cambian de sitio, colocándolas de nuevo y se someten a otra cuarentena, repitiendo soleadas y limpiezas manuales si se requiere, este periodo puede alargarse de 80 a 100 días.

Capsulas de Vainilla

Amarre de vainas curadas antes de enlatar.

Amarre – Si las cuarentenas aseguran que las vainas están completamente curadas y ya no sufrirán alteraciones la vainilla se ata fuertemente en mazos de 500 gramos, que suman unas 100 vainas cada uno, siguiendo los criterios de calidad y de tamaños que van de 10 a 20 cm de longitud.

Enlatado – Se acumulan varios mazos y se introducen en latas cuyo interior está protegido de papel de parafina.

Exportación – Tras meses de trabajo artesano, esmero y mimo llega el momento de viajar, las vainillas serán distribuidas a distintos destinos en todo el mundo.

El final del fruto de la vainilla será el de obtener extracto, ser molidas o para conservar íntegras y pasarán a formar parte de miles de alimentos en todo el mundo, incluido ese Gin Tonic que en un alarde de “estilismo” adornarán algunos con una vaina completa de esta maravillosa orquídea.

Me gustaría finalizar el artículo mostrando mi preocupación y oposición hacia los cultivos intensivos que se están dando en los últimos años relacionados con la explotación de la vainilla en las que se están haciendo limpias totales arrasando bosques naturales para su plantación y explotación. La vainilla es un alimento importante y una fuente de ingresos fundamental para muchas comunidades deprimidas económicamente pero esto no debe ser excusa para permitir la deforestación y la explotación no sostenible de este recurso.

Pon un hongo en tu vida

En este post me gustaría aportar un pequeño rayo de luz al conocimiento general de la relación que tienen todas las orquídeas con los hongos en la naturaleza. Tal es su importancia en la vida de esta familia de plantas que han confiado su descendencia a los hongos, sus cientos de semillas que son dispersadas a través del viento no germinarán si donde son depositadas no existe en el suelo el hongo adecuado. La relación que establecen las plantas con los hongos, no necesariamente mutualista, no patógena y en la que existe algún beneficio de al menos uno de los miembros sin perjuicio del otro, se denomina micorriza, literalmente significa “hongo-raíz”. En general, la planta le proporciona al hongo azucares y otras moléculas carbonatadas elaboradas, a cambio, el hongo facilita la captura de minerales y agua a la planta, aumentando además la superficie de absorción de las raíces que con crecimiento limitado por si solas no podrían cubrir. En torno al 90% de las especies de plantas terrestres actuales presentan algún tipo de simbiosis micorrítica y hay claras evidencias de que fueron decisivas en la conquista terrestre de las primitivas plantas hace mas de 500 millones de años, algunos autores de estudios recientes incluso las datan en 700-800 MA. En esa época las condiciones fuera de los medios acuáticos eran muy complicadas, largos periodos de oscuridad o continua luminosidad estacional debido a la latitud del súper-continente, suelos sin desarrollar, mayor incidencia de rayos ultravioletas y una asfixiante atmósfera cargada de dióxido de carbono. Los primeros conquistadores verdes tardaron en expandirse y gracias a la ayuda de los hongos fueron adentrándose cada vez mas en el interior

Tipos de micorrizas

Tipos de micorrizas

continental no sin fracasos, retrocesos y grandes extinciones. En este largo viaje geológico en el que las plantas han cambiado y evolucionado de forma abismal, desde las primeras algas verdes y líquenes (asociación alga-hongo), continuando con musgos, hepáticas, helechos, seguidos de la diversificación de las plantas con semillas, hasta la explosión y dominancia de las angiospermas (plantas con flores) hace mas de 60 millones de años, sin embargo, en muchos casos se mantienen las mismas estructuras de micorrizas de las que se tienen los primeros fósiles con mas de 400 millones de años, esto nos puede dar una idea de la eficiencia, beneficio e importancia de estas simbiosis en la flora del planeta. En los últimos 50 millones de años además, se ha diversificado el modo en que los hongos han establecido las relaciones con las distintas familias de plantas, actualmente se conocen tres grandes tipos de micorrizas; ectomicorrizas, endomicorrizas y ectendomicorrizas.

En general, cuando nos hablan de hongos pensamos en setas, pero es necesario aclarar muy brevemente que la seta o carpóforo es el órgano reproductor del hongo, por hacer una analogía aclaratoria es lo que la flor a una planta. El hongo en sí esta formado por el micelio, un conjunto de fibrillas microscópicas que se expanden por el sustrato llamadas hifas. Un solo individuo puede llegar a extender su micelio cientos o miles de metros en el sustrato. A grandes rasgos, según el tipo de vida o alimentación, los hongos pueden clasificarse como saprofitos (descomponen materia orgánica), parásitos (viven a expensas de lo que produce otro organismos sin matarlo) o simbiontes (llegan a una relación mutualista o no, con otro ser vivo sin producir perjuicio para ninguno de los miembros), estos últimos son los que nos ocupan en este texto. Cabe indicar que un mismo hongo, podría ser las tres cosas al mismo tiempo o cambiar el modo de forma facultativa en muchos casos.

Centrándonos en los simbiontes, volvemos a las micorrizas, que como decíamos anteriormente pueden ser; ectomicorrizas, las hifas del hongo mantienen una relación con la raíz de la planta pero sin ocupación intracelular, se

Endomicorriza orquidoide

Celulas vegetales con micorriza orquideoide de ovillo

extienden en los espacios intercelulares y jamas atraviesan membranas celulares, normalmente son los que generan las setas mas conocidas y en general suelen relacionarse con las especies forestales mas comunes, fagales, algunos coniferales entre otras familias. Endomicorrizas, las hifas del hongo penetran dentro de las células parenquimatosas de la raíz de la planta y se extienden de célula a célula atravesando las membranas y creando estructuras arbusculares en el citoplasma, entre el 80% y el 90% de las especies vegetales mantiene alguna relación de este tipo. Ectendomicorrizas, es una combinación de las anteriores, las hifas se extienden de forma intercelular, pero sus terminaciones acceden a la célula formando los típicos arbúsculos.

En el caso de las orquídeas, independientemente de que sean terrestres o epifitas, tienen su propia evolución de micorriza, que corresponde a un tipo de endomicorriza particular, llamado orquideoide de ovillo. Las hifas penetran como un guante atravesando la pared celular, provocando una dilatación de la membrana debido a una formación en forma de ovillo en el citoplasma en vez de arbúsculo y el intercambio se produce a través de un ciclo de colonización/“digestión”. Las semillas de orquídeas necesitan de esta colonización para poder germinar, el hongo les facilita sus primeros nutrientes transformados para poder crecer sin reservas. Algunas conservan la relación hasta su estado adulto, sobre todo orquídeas terrestres no fotosintéticas, las orquídeas fotosintéticas son en su mayoría micoheterotróficas durante los primeros estadios de desarrollo y algunas podrían ser mixotróficas en estado adulto, ya que parte del carbono que requieren lo suplen de sus hongos micorrízicos que lo extraen de otras plantas o cambian sus relaciones con el hongo según el estado del ciclo vital anual, incluso algunas especies, presentan micorrizas no solo en las raíces sino también en sus tallos (micothallia, término que creo que acuño por primera vez para la botánica). Se puede deducir de esto, que las orquídeas no solo son las angiospermas con los métodos reproductivos mas evolucionados, también en su relaciones con los hongos. Los hongos mas comunes que se encuentran en estas relaciones simbióticas con orquídeas son de los géneros o formas, Rhizoctonia, Ceratobasidium, Tullasnella, Sebacina, Russula y Thanatephorus. En epifitas tropicales, son mas comunes del género Ceratobasidium y en orquídeas terrestres de zonas templadas, Tullasnella, aunque aún queda mucho por investigar al respecto. Algunos de estos géneros de hongos son patógenos para algunas otras familias de plantas, pero se comportan de forma simbionte y beneficiosa con las orquídeas, increíble ¿verdad?.

Realmente podemos hablar de simbiosis hostil, el hongo en principio accede a las semillas o las raíces con la intención de consumirlas como alimento, pero la orquídea dispone de mecanismos en los que primero permite al hongo acceder al citoplasma y en cierto momento hace colapsar el ovillo miceliar, lo “digiere” adquiriendo su contenido como nutrientes y el hongo vuelve a comenzar con su ataque, esto no supone un perjuicio al hongo en términos vitales o energéticos, por eso siempre hablamos de simbiosis, aunque no sea mutualista. Por tanto, desde que la orquídea es un embrión tiene la capacidad de dominar la infección de estos hongos que de otra forma podrían ser mortales de necesidad, de hecho, en ciertas condiciones de desequilibrio en los que el hongo goza de unos niveles de nutrientes extraordinarios es capaz de terminar infectando mortalmente a la orquídea.

Placa en honor a Lewis Knudson

Placa en honor a Lewis Knudson

Los primeros cultivos de semillas de orquídea que lograron algunas germinaciones, fueron debidos al azar por la presencia del hongo en el sustrato, muchos años pasaron hasta que los primeros investigadores entendieron este hecho y los primeros experimentos se basaron en mezclar medios de celulosa con restos de raíces secas de orquídeas adultas inoculando de esta forma el hongo en el sustrato. Los porcentajes de éxito eran bajos, hasta que Lewis Knudson dio con un método de germinación asimbiótica (sin la existencia de hongos) que, aunque mejorado, se sigue usando hoy día. Os dejo una joya que se publicó en 1921 en el Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural (Vol. XXI) en castellano, el articulo de Knudson, La germinación no simbiótica de las semillas de orquídeas.

Alberto Martínez